Evo Morales recibió muestras de afecto durante su trayecto a emitir su voto en el municipio de Villa, en El Chapare. El presidente de Bolivia, Evo Morales, arrasó en las elecciones de ayer y gobernará otros cinco años sin necesidad de acudir a una segunda vuelta.
Según los sondeos, Morales habría logrado un 60 por ciento de los votos, mientras que su partido, el Movimiento al Socialismo (MAS), también habría obtenido una cómoda victoria en la nueva Asamblea Plurinacional, lo que se interpreta como un mandato del pueblo para que finalmente pueda reconducir al país más pobre de Sudamérica en un Estado socialista, de corte chavista, e indigenista.
No contento con este abultado porcentaje de votos, Morales se mostró confiado en lograr un triunfo muy por encima en su primera aparición ante los medios a la conclusión de las elecciones.
“Ahora dicen 60 por ciento, ¿más 20 cuánto es? 80”, dijo Morales, al apostar con los reporteros su salario de medio año en que aumentará el caudal de apoyo en la región central de Cochabamba.
En cualquier caso, de confirmarse esta cómoda victoria Morales tendría la llave maestra para desarrollar sin trabas su Constitución de corte indigenista y reconstruir a su medida instituciones democráticas clave como el Tribunal Constitucional, la Corte Suprema y la Corte Electoral.
Asimismo, también tendrá vía libre para profundizar su reforma del Estado y caer en la tentación de buscar la reelección indefinida, una tendencia que ya se ha propagado a Venezuela, Ecuador, Nicaragua y Colombia.
Los sondeos a pie de urna le dieron una enorme ventaja sobre sus rivales, el conservador Manfred Reyes –ex gobernador de Cochabamba procesado por corrupción– y el empresario Samuel Doria.
Reconocen derrota. Reyes, a casi 40 puntos de Morales, según los sondeos, agradeció desde Santa Cruz, capital del antichavismo, a los que apoyaron “una visión de país que quiere recuperar la república y fortalecer el Estado de derecho”.
Prometió que su partido será “la trinchera del equilibro de la democracia” y aseguró que los diputados de su partido serán una “oposición constructiva”.
“Bienvenidos a la revolución”. Durante la campaña, Morales cortejó a la clase media ante el temor que aún infunde en este segmento de la población.
“Deseo servir cinco años más porque he aprendido a gobernar en los cuatro últimos. Algunos compañeros de la clase media dicen: ‘Será indio, pero nos hace respetar, nos da dignidad’. Por eso quiero decir a la clase media: bienvenidos a este proceso revolucionario”, dijo en el acto de cierre.
El respaldo de la clase media de toda Bolivia ha sido clave para obtener la victoria en la elección de los senadores de la Asamblea, cuatro por cada una de las nueve provincias.






