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Fuegos de lucha en Perù: comunidades contra gobierno y multinacionales

A partir del 9 de abril, en el campo peruano, se está desarrollando un levantamiento de los pueblos indígenas amazónicos de 1350 comunidades y de diversas etnias, mencionamos algunas: Awajun, Wampis, Shawi, Cocama, Cocamilla, Machiguengas, Kichuas, Arabelas, Achuar, Yaneshas, Matsés, Yines. El levantamiento abarca zonas de la selva norte, centro y sur de la amazonía peruana, que es la región más extensa y con menos población.Está siendo apoyado por la población mestiza de la zona, rural y urbana e inclusive por algunas autoridades locales. A esta lucha se están plegando poblaciones indígenas serranas del centro y del sur.

El motivo

Su lucha fundamental es en defensa de la selva contra la criminal depredación de empresas multinacionales fundamentalmente de hidrocarburos. Otros agresores son las empresas madereras, la minería, la construcción de hidroeléctricas. Los extractores de hidrocarburos envenenan el agua de los ríos que es uno de los fundamentales sostenes de la vida amazónica, no sólo provee de agua sino también de peces, una de las bases de la alimentación de la población selvática.

El Poder Ejecutivo y el parlamento están incondicionalmente al servicio de las empresas multinacionales, para legalizar la depredación y el saqueo han emitido diversas leyes (entre otras una ley Forestal y de Fauna Silvestre y una de Recursos Hídricos) y Decretos Leyes (DL) que favorecen el saqueo y la depredación. Las fuerzas policiales y la marina de guerra también están al servicio de los depredadores.

Además hay DL contra la organización colectiva de los nativos. A pesar de que la comisión multipartidaria del Congreso de la República, presidida por la legisladora Gloria Ramos, recomendó la derogatoria de doce decretos legislativos por ser “nocivos para los pueblos andinos y amazónicos”, el Congreso no hace.                                                    
 
Róger Najar, presidente de la Comisión de Pueblos Andinos y Amazónicos del Congreso, señaló que “no hay voluntad política en el Congreso ni en el Ejecutivo para resolver el paro amazónico”.

Los indígenas amazónicos tienen completa claridad acerca del ataque al pueblo y a la naturaleza peruana que significan los  Tratados de Libre Comercio (TLC), por eso piden la anulación de ellos, con Estados Unidos, con la Unión Europea y con Chile, “por atentar contra la ecología y la biodiversidad”. Conscientes de que la Constitución ha sido elaborada por los opresores, exigen la convocatoria a Asamblea Constituyente. Reclaman respeto a sus comunidades que habitan esas tierras desde milenios antes de la invasión europea (En la toma de un aeródromo un indígena dijo "Es indignante que a través de sus leyes, García considere esta zona como de saqueo porque nosotros somos los dueños y la vamos a seguir defendiendo para que nuestros hijos la disfruten").

Cumplimiento del convenio 169 de la Organización Internacional de Trabajo (OIT) que afirma que cualquier medida que afecte a las poblaciones indígenas debe ser previamente consultada con ellas. Ese convenio es Ley Peruana pues fue aprobada por el Parlamento y tiene carácter constitucional, lo que inclusive desde el punto de vista de la legalidad existente convierte en anticonstitucionales la gran cantidad de leyes y decretos leyes neoliberales emitidos últimamente para favorecer la depredación

Piden que se restituya el derecho constitucional que señalaba que el territorio de las comunidades indígenas era inalienable, inembargable e imprescriptible. Plantean la creación de un Vice-Ministerio de Salud Intercultural y el Ministerio de Educación Intercultural.

Aunque no figura en su plataforma escrita los indígenas plantean la vacancia de la presidencia de la república pues saben muy bien que Alan García está al servicio de los depredadores.

Un dirigente local manifestó: "Ya estamos cansados de enviar tantos memoriales, pronunciamientos y que hasta ahora los pueblos indígenas nos seamos escuchados (...) estamos esperando que nuestros dirigentes nacionales puedan entablar un diálogo con el gobierno porque los indígenas no van a permitir que los sigan meciendo" (en lenguaje popular se dice “mecer” a las maniobras dilatorias de las autoridades que prometen cosas que no cumplen). Anteriormente, luego de que la fecha pactada con el Primer Ministro (el “izquierdista” Yehude Simon) fue postergada unilateralmente por éste.

Cómo es el levantamiento

Una de las causas de la no trascendencia internacional de esta importante lucha es que no hay muertos ni heridos. Esto se debe a la estrategia indígena que quiere evitar que los haya.

Han planificado una lucha a largo plazo, que consiste en tomar instalaciones de las empresas depredadoras, bloquear caminos, tomar aeródromos, interrumpir el transporte fluvial. Saben que quienes más utilizan las vías de comunicación terrestres, aéreas o fluviales son las empresas depredadoras.

Cuando acude la policía o la marina bien armadas a contrarrestar sus acciones, se retiran tranquilamente denunciando que el uso de la fuerza es una prueba de que el gobierno no quiere negociar pacíficamente sino reprimir en forma sangrienta, exigen que intervenga la Defensoría del Pueblo.

Luego ocupan otra instalación o bloquean la vía terrestre en otro tramo.

En cuanto a la interrupción del transporte fluvial es difícil de ser contrarrestado por las fuerzas represivas, cuando son ellas las que pasan por los ríos, simplemente se las deja pasar. No existe el personal represivo suficiente para escoltar a las embarcaciones de las empresas depredadoras. No se sabe cuánto ha de durar el “levantamiento”, los indígenas son pacientes.

Extensión a la sierra

En el sur, indígenas del departamento del Cusco hicieron una movilización y paralizaron el transporte inclusive turístico hacia Machupicchu y hacia el lago Titicaca. En el centro, Pasco y Junín, se levantaron los indígenas criadores de camélidos andinos protestando por los precios bajos de la fibra de alpaca, ahí hubo 8 heridos. Trabajadores mineros interrumpieron el tránsito protestando contra los despidos, la empresa retrocedió.

 

Crecimiento de los conflictos ambientales y sociales

Ocupan el 49% de los conflictos sociales registrados en los últimos doce meses. Incremento significa que el pueblo tiene más conciencia ecológica que el gobierno, afirma el sociólogo Nelson Manrique.

El incremento de los conflictos socioambientales en los últimos doce meses no solo es el resultado del estilo de desarrollo que ha propiciado el gobierno para el Perú, también es una muestra de que la población tiene más conciencia que el gobierno sobre lo que está en juego, sostuvo Nelson Manrique.

Según el reporte número 61 de Defensoría del Pueblo, correspondiente a marzo del 2009, los conflictos socioambientales generados por la industria extractiva aumentaron hasta llegar a convertirse en el 49 por ciento de los conflictos sociales del país.

“Este hecho es sorprendente y apunta a la lógica estatal de dar garantías a empresas para sus actividades sacrificando el patrimonio de los peruanos, que son nuestros recursos naturales, nuestra biodiversidad” indicó el sociólogo.

Las compañías mineras tendrían que gastar lo que corresponde a una explotación limpia de los recursos, agregó Manrique. El elevado número de conflictos socioambientales registrados en el último año se han producido en 108 localidades del país.

Coincidentemente, todas estas poblaciones presentan niveles de pobreza y pobreza extrema, donde el analfabetismo sobrepasa el 50 por ciento de sus habitantes, como ocurre en Llusco y Chumbivilcas, Región Cusco.

Lo que lleva a estos peruanos a ser actores de este conato social es, según el informe de la Defensoría del Pueblo, el gran temor de que su medio ambiente sea agredido.

Otro motivo es la supuesta contaminación generada de sus recursos naturales. Y, también, el incumplimiento por parte de las empresas de los compromisos pactados con las comunidades.

Los otros conflictos

Es revelador que el 49 por ciento de los conflictos sociales tengan que ver con demandas socioambientales, seguida de lejos por asuntos de gobierno local (13%), y asuntos de gobierno local y laboral (9%).

Esas cifras indicarían el desplazamiento de las tradicionales demandas laborales por las de tipo ecoambiental.

En opinión del sociólogo Nelson Manrique, estas últimas se mantendrán, mientras que las demandas laborales crecerán fuertemente en los siguientes meses, debido a los efectos de la crisis económica que ya golpea al Perú.

Cusco, Áncash, Ayacucho, Cajamarca y Lima son las regiones con mayor número de conflictos socioambientales en marzo del 2009. El 62% de los casos se concentra en ocho regiones: Cusco, Cajamarca, Ayacucho, Áncash, Junín, Loreto, Pasco y Lima. De los 116 conflictos socioambientales, 33 se encuentran en la fase de diálogo, es decir un número mayor al que había en febrero. Entre los conflictos socioambientales, los más numerosos (82) tienen que ver con la actividad minera.
 

 

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