La justicia de EEUU abre juicio contra Shell por violación de Derechos Humanos en Nigeria - Una reciente avalancha de demandas ante la justicia estadounidense contra empresas acusadas de complicidad en la violación de derechos humanos suena como una advertencia a las grandes firmas que operan en países donde se cometen abusos, según analistas.n mayo será el turno del gigante petrolero anglo-holandés Royal Dutch/Shell de comparecer para defenderse de acusaciones de complicidad en exacciones contra el pueblo Ogoni en Nigeria, entre ellas la ejecución en 1995 del célebre militante ecologista y escritor ogoni Ken Saro-Wiwa.
Ya ha habido otras querellas presentadas ante la justicia, en particular por iraquíes en contra de subcontratistas estadounidenses como la controvertida firma de seguridad Blackwater, acusada de complicidad en hechos de violencia.
En todos estos casos, los demandantes se basan en la ’Alien Tort Claims Act’ (’Ley de reivindicación por delitos en el exterior’), que exige a las empresas con una importante presencia en Estados Unidos respetar la legislación norteamericana en cualquier parte del mundo.
Poco utilizada hasta ahora, esta ley resurgió en los últimos tiempos. "Hay una progresión", explicó Jennie Green, del Centro para los Derechos Constitucionales. El recurso a esta ley "cambia el paisaje (judicial), alargando la lista de restricciones legales a la cual (las empresas) deben obedecer".
En la decisión judicial del miércoles, la jueza federal de Nueva York Shira Scheindlin autorizó a víctimas del apartheid a demandar a los constructores de automóviles alemán Daimler y norteamericanos General Motors y Ford por "asistencia e incitación a actos de tortura (...) ejecuciones arbitrarias y apartheid".
El fallo permite asimismo a los demandantes querellarse contra el grupo informático estadounidense IBM por "asistencia e incitación o negación de la nacionalidad arbitraria y apartheid".
El grupo alemán de defensa Rheinmetall puede ser objeto de una querella por "asistencia e incitación a ejecuciones arbitrarias y apartheid". Un proceso debería tener lugar en 2011, a menos que se acuerde un arreglo amistoso. Uno de los abogados de los demandantes, Michael Hausfield, se congratuló por lo que definió como "un importante avance en el derecho internacional". "Es una decisión que marca un hito, sumamente importante en el campo de la responsabilidad de las empresas y las violaciones de los derechos humanos", declaró Hausfield.






