por Salima Cure, A Sud - Prohibido señalar. Somos médicos y enfermeras, no somos espías. El slogan nosotros no te denunciamos se ha convertido en lema de batalla de médicos, enfermeras, asistentes sociales y organizaciones que trabajan en el sector de la inmigración para contestar la indignante propuesta presentada por senadores de la Lega Nord (partido razista e xenofobo del norte de Italia) en el marco del paquete seguridad (aprobado en el Senado el 5 de febrero 2009) de convertir al personal de la salud en espías y señaladores de extranjeros clandestinos (clandestinidad convertida en reato con el paquete seguridad) que se presenten a las estructuras sanitarias.
Hasta ahora, por el coma 5 del artículo 35 del Decreto Legislativo 286 del 1998 (Texto Unico de la immigración), los médicos no podían denunciar ni señalar a la policía los inmigrantes clandestinos que se presentaban en sus estructuras.
Pero en qué país civil se puede concebir una aberración legislativa como ésta?, una aberración que va en contra de la misma Constitución italiana –como lo han dicho las organizaciones que la han constestada- cuando en el artículo 32, el único que usa la palabra individuo y no ciudadano, se estipula que “la República tutela la salud como derecho fundamental del individuo e interés de la colectividad, y garantiza atención gratuita a los indigentes”.
Hasta el momento, precisamente por la resistencia del personal sanitario, no ha sido acatada en ninguna estructura sanitaria del país la medida que induce a los médicos a denunciar los extranjeros clandestinos, pero, como ha sido dicho, sí en los próximos días en la Cámera de Diputados viene ratificada la aprobación del paquete seguridad, la situación se complicará en gran medida porque en caso de proponerse como única vía posible la objeción de conciencia, cuántos serán los médicos y enfermeras dispuestos a ser objetores de conciencia?, cuántos de ellos serán capaces de declararse fuera de la ley para respetar el juramento hipocrático y la ética profesional?, sin duda, el personal sanitario ha sido puesto entre la espada y la pared.
Las cosas no sólo se complican para los médicos y enfermeras, sino y sobretodo, para los extranjeros que no tienen papeles. Por miedo a ser denunciados, obviamente no iran a los hospitales ni centros de urgencias para curarse, poniendo así en peligro la salud de hombres, niños, ancianos, mujeres –pensemos en las mujeres embarazadas que queriendo o no tener sus hijos tendrán que recurrir a prácticas peligrosas o a estructuras ilegales-. Se favorecera la difusión de estructuras sanitarias ilegales, sin ninguna tutela para las personas y donde la salud es una mercancía más y no un derecho. Pero atención, han también dicho los médicos manifestantes, no estamos hablando sólo de un problema de individuos extranjeros, es una medida que ataca la colectividad, o no han pensado los “grandes ideadores” de esta propuesta que enfermedades no tratadas con tiempo pueden convertirse en un problema de salud pública, pueden conventirse en una epidemia, es decir, en un problema de los italianos?
Hoy 17 marzo, en diversas ciudades y lugares se llevarán a cabo manifestaciones y actividades en el marco del “día del nosotros no señalamos” para contestar una vez más esta medida y esta idea de seguridad que impulsa el gobierno Berlusconi. Esperemos que mucha de la dicha sociedad civil participe en estas iniciativas, debemos demostrar que aún nos indignamos cuando los derechos fundamentales de muchas y muchos son pisoteados.
Salima Cure - A Sud






